"Soy de Dios y para Dios; si muero seré totalmente de Dios en el Cielo, y si no muero ... ¡Quiero ser sacerdote!".                                   “Sono di Dio e per Dio; se muoio sarò totalmente di Dio nel cielo e se non muoio... voglio essere sacerdote!”.                                   “Sou de Deus e para Deus; se morro serei totalmente de Deus no céu e se não morro... quero ser sacerdote!”.                                   Je suis à Dieu et pour Dieu ; si je meurs, je serai totalement à Dieu au Ciel et si je ne meurs pas…je veux être prêtre !.                                   “I am of God and for God. If I die, I will belong all to God in heaven. If I don’t... I want to be a priest!”       (Ismael de Tomelloso)                                  



Domingo, 21 de junio de 2015

SAN LUIS GONZAGA


Para los testigos que conocieron a Ismael, y según recogen sus biógrafos, San Luis era el santo predilecto de Ismael...: "le cautivaba la blancura de la castidad, la aspereza de la penitencia y la oración larga y escondida. De los instrumentos de penitencia ignoraba aún el nombre; le fueron siendo familiares en el correr de los días".



«El 21 de junio (1936), festividad de San Luis Gonzaga, Patrono de la Juventud, se celebró una gran fiesta en Tomelloso por los jóvenes de la Acción Católica, después de participar en la misa pasearon por las naves del templo la imagen del Patrono entonando el himno de la Juventud de Acción Católica y celebraron una velada en el Colegio de la Milagrosa. Ismael recitó poesías, tocó la guitarra, e hizo reír y disfrutar con sus bromas a las religiosas, a los jóvenes y a sus familias, como era habitual en él». ("In Silentio...")


«Ismael comulgaba con tal devoción y fervor, con tal amor y compostura externa, que movía a devoción, cuando no a lágrimas. “Nos edificaba a cuantos rodeábamos su lecho”, dice don José (José Ballesteros era seminarista de Ciudad Real cuando Ismael hizo Ejercicios Espirituales en el Seminario y se encontraron en el Hospital Clínico de Zaragoza donde Ismael estaba prisionero en 1938): “Parecía un ángel venido a la tierra; tanto es así, que nosotros, muchas veces, le llamábamos Luis Gonzaga, cosa que él no quería, dada su gran humildad”». (O.C.)

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«Un día le trajo Aurora, la enfermera, una reliquia de San Luis Gonzaga: “Te voy a poner una reliquia de San Luis Gonzaga. ¿Sabes quién fue ese santo? Hizo Ismael un gesto inexpresivo, pero cogiendo la reliquia depositó un largo beso sobre la misma».

“Cual sería mi sorpresa –dice la enfermera– cuando al llegar a su casa en Tomelloso veo que es la imagen de San Luis la que preside su lecho, en un marco tallado por él mismo! ¡Había sido el santo de su predilección!».

Una de las virtudes que había tratado Ismael de imitar fielmente a San Luis era la castidad, llegando a veces hasta el heroísmo».

Dijo Ismael a la enfermera:

«–Quiero que cuando muera me amortajen con la sotana de la Compañía de Jesús".

–¡Vaya ocurrencia! Y, ¿por qué con la sotana de jesuita?

–"Sí, porque yo tenía deseo de ser de la Compañía y ya que no he podido ser, por lo menos que me entierren vestido como uno de ellos, como murió San Luis Gonzaga».

Ismael solía visitar con su madre, desde que tenía 9 años, el hospital asilo de ancianos de Tomelloso, y después lo hacía con los amigos de Acción Católica, y de la misma manera que Luis Gonzaga, consolaba y exhortaba a los enfermos, y trabajaba con entusiasmo y empeño en las tareas más repugnantes del hospital. (Pág. 156, 157 y 168 O.C.).


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EL NOMBRE DE ISMAEL


Ismael es un nombre hebreo del Antiguo Testamento. Procede de Ichma-el o Isma-el, es decir, "Dios escucha". El primero que llevó este nombre fue el primogénito de Abrán, que nació de su unión con Agar, la esclava egipcia de su esposa Sara. Es un nombre muy estimado tanto entre los judíos como entre los árabes (Ismail es la versión árabe). Entre nosotros, con el gran auge que han experimentado últimamente los nombres bíblicos, el de Ismael ha conocido un notable resurgimiento.


Ismael es símbolo de la convivencia entre dos pueblos que tienen una firme vocación de conocerse y respetarse mutuamente. La historia de las relaciones entre el pueblo árabe y el pueblo judío están prefiguradas en la propia historia de Ismael.

Sara, la esposa del patriarca Abrán fue estéril durante muchos años. Deseaba tanto tener descendencia que entregó a su esclava Agar a Abrán para obtener de ella ese hijo tan deseado. A partir de ese momento las relaciones entre ama y esclava se hicieron muy tensas y difíciles. Agar, no pudiendo más, huyó de casa. Pero el Ángel del Señor la hizo volver. Cuando, por fin, Sara fue fértil y tuvo a su hijo Isaac (padre de Esaú y Jacob), echó a Agar de casa con su hijo Ismael. Según nos explica el Génesis (16-25), Ismael, junto con su madre, fueron arrojados del hogar paterno, tuvieron que vivir errantes en el desierto, y un ángel tuvo que salvarle la vida al indicar a Agar la localización de una fuente de agua viva.


Ismael y Agar salen de la casa de Abrán



Ismael tuvo doce hijos, y sus descendientes, o ismaelitas, se establecieron en el gran contorno que se extiende entre la frontera de Egipto y el golfo Pérsico. Muchas son las tribus, especialmente las de Arabia del Norte, que han pretendido descender de Ismael, y el mismo Mahoma lo reconoció al colocarlo a la cabeza de su genealogía, como padre del pueblo árabe. Así, según el islamismo (en árabe, a Ismael se le llama Ismail) ayudó a Abraham en la construcción del templo de La Meca. Ismael, en efecto, contrajo matrimonio con una mujer de la tribu de Yurhasm o Yurhum, una de las tribus desaparecidas, según los genealogistas árabes. El nombre en árabe de Ismail ha sido muy empleado entre los árabes, y tenemos en él al séptimo imán de los ismaelitas, a otro fundador de la rama de los príncipes malagueños de la dinastía nazarí, a otro como noveno rey nazarí de Granada, a dos Sha de Persia, a un Sultán alawi de Marruecos y a varios Jedives de Egipto.


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El jueves de la Semana XII del Tiempo Ordinario, 25 de junio de 2015, se lee en el libro del Génesis (16, 11-13 y 15):

«El Ángel dijo a Agar:

"- Mira, estás en cinta y darás a luz un hijo y lo llamarás Ismael, porque el Señor te ha escuchado en la aflicción. Será un potro salvaje. Él contra todos y todos contra él; habitará a la faz de todos sus hermanos".

Agar dio un hijo a Abrán y Abrán llamó Ismael al hijo que le había dado Agar».

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Ismael vivió con paz y alegría, a pesar de los sufrimientos que padeció, porque oyó y vivió siempre con las palabras que Jesús dirigió desde la barca a la tempestad, al viento, al mar y a sus discípulos:

-"¡SILENCIO, CÁLLATE!"


-"¿POR QUÉ SOIS TAN COBARDES?"


-"¿AÚN NO TENEIS FE?"

( San Marcos 4, 39)




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Ismael de Tomelloso